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lunes, 7 de junio de 2021

¿estatuas blancas o estatuas de colores?


Este es el artículo a leer:

a continuación responde a estas preguntas:

1.-Resume la idea principal que te transmite el texto
2.¿cómo prefieres tu imaginarte las esculturas griegas, pintadas de colores o en color blanco? ¿por qué?
3-¿qué personajes famosos prefirieron/prefieren las estatuas en mármol b lanco sin colores?
4.-Menciona al menos una persona que reivindica el valor de las estatuas pintadas 

viernes, 29 de marzo de 2019

TAREA 1º .Bach. 29 marzo viernes


Copia  en tu libreta este texto y tradúcelo con la ayuda del diccionario
LA CIGÜEÑA Y LA ZORRA
Vulpes ad cenam ciconiam invitavit. Vulpes ciconiae patinam plenam sorbitionis liquidae praebuit. Ciconia igitur famem satiare non potuit. Cum ciconia ad cenam vulpem revocavisset, cibo plenam lagonam posuit, in lagonam rostrum inseruit et satiata est. Ciconia convivam fame torquet. Itaque vulpes iniuriam ciconiae expiavit.

martes, 15 de enero de 2019

Comentario de texto : Clodia Matrona impúdica


CLODIA
Matrona impúdica

Era hija de Apio Claudio Púlquer, cónsul. Cuando tenía apenas unos pocos años, se distinguía de sus hermanos y de sus hermanas por el fulgor flagrante de sus ojos. Tertia, su hermana mayor, se casó muy pronto; la joven cedió por entero a todos sus caprichos.
Sus hermanos, Apio y Cayo, ya eran avaros con las alcancías de cuero y los carritos de nuez que les hacían; más tarde, fueron avaros de sestercios. Pero Clodio, hermoso y femenino, fue compañero de sus hermanas. Clodia las persuadía con miradas ardientes de que lo vistieran con una túnica con mangas, le pusieron un pequeño gorro de hilos de oro y lo ciñesen por debajo del pecho con un cinturón flexible. Después lo cubrían con un velo color de fuego y lo llevaban a los dormitorios donde se acostaba con las tres.
Clodia fue su preferida, pero también tomó la virginidad de Tertia y la de la menor. Cuando Clodia tenía dieciocho años, su padre murió. Clodia se quedó en la casa del monte Palatino. Apio, su hermano, gobernaba la propiedad y Cayo se preparaba para la vida pública. Clodio, siempre delicado e imberbe, dormía entre sus hermanas, las que llamaban Clodia a las dos. Empezaron a ir a los baños con él en secreto. Les daban un cuarto de as a los grandes esclavos que las masajeaban, después hacían que se lo devolvieran. A Clodio le daban igual trato que a sus hermanas, en presencia de ellas.
Tales fueron sus placeres antes del matrimonio. 
La más joven se casó con Lúculo, quien la llevó a Asia, donde estaba en guerra con Mitrídates. Clodia tomó por marido a su primo Mételo, hombre honesto y basto. En esos tiempos de alboroto, fue el suyo un espíritu conservador y cerrado. Clodia no podía soportar su brutalidad rústica. Ya soñaba con cosas nuevas para su querido Clodio.
César comenzó a imponerse a los espíritus; Clodia juzgó que había que impedirlo. Hizo que Pomponio Ático le llevara a Cicerón a su casa. La envolvía un ambiente burlón y galante. Al lado de ella se encontraba a Licinio Calvo, el joven Curión, apodado la "nenita", Sextio Clodio, que le hacía los mandados, Egnacio y su banda, Cátulo de Verona y Celio Rufo, que estaba enamorado de ella. Mételo, sentado pesadamente, no decía una palabra. Se hablaba de los escándalos de César y Mamurra. Después, Mételo, nombrado procónsul, partió para la Galia cisalpina. Clodia quedó sola en Roma con su cuñada Mucia. Cicerón fue totalmente subyugado por sus grandes ojos llameantes.
Pensó que podía repudiar a Terencia, su mujer, y supuso que Clodia abandonaría a Mételo. Pero Terencia descubrió todo y aterrorizó a su marido. Cicerón, miedoso, renunció a sus deseos. Terencia quiso más aun y Cicerón debió romper con Clodio.
El hermano de Clodia, mientras tanto, tenía en que ocuparse. Le hacía el amor a
Pompeya, mujer de César. La noche de la fiesta de la buena Diosa no debía haber sino mujeres en la casa de César, que era pretor. Pompeya ofrecía sola el sacrificio. Clodio se vistió de tañedora de cítara, como su hermana había acostumbrado disfrazarlo, y entró en lo de Pompeya. Una esclava lo reconoció. La madre de Pompeya dio la alarma y el escándalo fue público. Clodio quiso defenderse y juró que en aquellos momentos estaba en casa de Cicerón. Terencia obligó a su marido a negar aquello; Cicerón dio su testimonio en contra de Clodio.
Desde entonces Clodio estuvo perdido en el partido noble. Su hermana acababa de pasar la treintena. Estaba más ardiente que nunca. Tuvo la idea de hacer adoptar a Clodio por un plebeyo para que pudiese convertirse en tribuno del pueblo. Mételo, que había vuelto, adivinó sus proyectos y se burló de ella. En esos tiempos, cuando ya no tenía a Clodio entre sus brazos, se dejaba amar por Cátulo. Su marido, Mételo, le parecía odioso. Y su mujer resolvió desembarazarse de él. Un día, cuando volvía del Senado fatigado, le ofreció de beber. Mételo cayó muerto en el atrio. Desde ese momento Clodia quedaba libre. Abandonó la casa de su marido y volvió rápidamente a enclaustrarse con Clodio en el monte Palatino. Su hermana huyó de lo de Lúculo y se fue con ellos.
Reanudaron su vida en común los tres y ejercieron su odio.
Primero, Clodio, convertido en plebeyo, fue des" nado tribuno del pueblo. A pesar de su gracia femenina, tenía la voz fuerte y mordiente. Logró que Cicerón fuese exiliado; hizo que se arrasara su casa ante sus propios ojos y juró la ruina y la muerte para todos sus amigos. César era procónsul en Galia y nada pudo hacer. Sin embargo, Cicerón ganó influencias merced a Pompeyo, e hizo que se lo llamara al año siguiente. El furor del joven tribuno fue mucho. Atacó con violencia a Milón, amigo de Cicerón, quien comenzaba a maniobrar en procura del consulado. Se apostó de noche y trató de matarlo, derribando a sus esclavos que llevaban antorchas. El favor popular de Clodio
disminuía. Se cantaban refranes obscenos sobre Clodio y Clodia. Cicerón los denunció con un discurso violento; en él, Clodia era tratada de Medea y de Clitemnestra. La rabia del hermano y de la hermana acabó por estallar. Clodio quiso incendiar la casa de Milón, y los esclavos guardianes lo abatieron en las tinieblas. 
Entonces Clodia se desesperó. Había aceptado y rechazado a Cátulo, después a Celio Rufo, después a Egnacio, cuyos amigos la habían llevado a las bajas tabernas; pero ella amaba sólo a su hermano Clodio.
Por él había envenenado a su marido. Por él había atraído y seducido a bandas de incendiarios. Cuando él murió su vida ya no tuvo objeto. Aún era hermosa y cálida.
Tenía una casa de campo en el camino a Ostia, jardines junto al Tíber y en Bayes. Allí se refugió. Trató de distraerse bailando lascivamente con mujeres. No fue suficiente. No podía apartar de su mente los estupros de Clodio, a quien veía siempre imberbe y femenino. Recordaba que había sido apresado en una ocasión por piratas de Cilicia, los que habían usado su tierno cuerpo. También volvía a su memoria una cierta taberna adonde había ido con él. En el frontón de la puerta había dibujos hechos con carbón y de los hombres que allí bebían emanaba un olor fuerte y tenían el pecho velludo.
Y Roma la atrajo de nuevo. Las primeras noches anduvo errante por encrucijadas y pasajes estrechos. La insolencia fulgurante de sus ojos era siempre la misma. Nada podía apagarla; y lo probó todo, hasta recibir a la lluvia y acostarse en el barro. Fue de los baños a las celdas de piedra, a los sótanos donde las esclavas jugaban a los dados. Y las salas bajas donde se embriagaban los cocineros y los cocheros también conoció.
Esperó a los pasantes en las calles embaldosadas. Pereció en la mañana de una noche sofocante, víctima de una extraña reaparición de lo que había sido una costumbre en ella. Un batanero le había Pagado con un cuarto de as: la acechó en el crepúsculo del alba en la alameda para recuperarlo y la estranguló. Después arrojó su cadáver, con los ojos muy abiertos, al agua amarilla del Tíber. 

miércoles, 9 de enero de 2019

comentario de texto latín I (Petronio, novelista)

COMENTARIO DE TEXTO:
1) palabras de difícil comprensión
2)resumen
3)opinión personal y ampliación  del tema



PETRONIO
Novelista

Nació en los días en que saltimbanquis vestidos con trajes verdes hacían pasar a
cerditos amaestrados por aros de fuego; cuando porteros barbudos, con túnica cereza, desgranaban legumbres en una bandeja de plata, delante de los mosaicos galantes a la entrada de las quintas; cuando los libertos, llenos de sestercios, maniobraban en las ciudades de provincia para obtener cargos municipales; cuando los rapsodas, a los postres, cantaban poemas épicos; cuando el lenguaje estaba relleno de vocablos de ergástulo y redundancias ampulosas venidas de Asia.
Su infancia transcurrió entre elegancias como esas. No se ponía dos veces seguidas
una lana de Tiro. La platería que caía en el atrio se hacía barrer junto con la basura. Las comidas estaban compuestas por cosas delicadas e inesperadas y los cocineros variaban sin cesar la arquitectura de las vituallas. No había que asombrarse si al abrir un huevo se encontraba una pasa de higo, ni temer cortar una estatuilla imitación de Praxíteles esculpida en foiegras. El yeso que tapaba las ánforas estaba diligentemente dorado.
Cajitas de marfil indio encerraban perfumes ardientes destinados a los convidados. Los aguamaniles estaban perforados de diversas maneras y llenos de aguas coloreadas que sorprendían al surgir. Toda la cristalería representaba monstruosidades irisadas. Al asir ciertas urnas las asas se rompían en los dedos y los flancos se abrían para dejar caer flores artificiales pintadas. Pájaros de África de cabeza escarlata cacareaban en jaulas de oro. Detrás de rejas incrustadas en las ricas paredes de las murallas, chillaban muchos
monos de Egipto que tenían caras de perro. En receptáculos preciosos reptaban animales
delgados que tenían flexibles escamas rutilantes y ojos con rayas de azur.
Así Petronio vivió blandamente, pensando que hasta el aire que aspiraba había sido
perfumado para su uso. Cuando hubo llegado a la adolescencia, luego de haber
encerrado su primera barba en un cofre ornado, comenzó a mirar alrededor de él. Un
esclavo cuyo nombre era Siro, que había servido en el circo, le enseñó cosas
desconocidas. Petronio era pequeño, negro y bizqueaba de un ojo. No era de ningún
modo de raza noble. Tenía manos de artesano y un espíritu culto. De ahí que le fuese
placentero darles forma a las palabras e inscribirlas. Estas no se parecían en nada a lo
que los poetas antiguos habían imaginado. Porque se esforzaban por imitar a todo lo
que rodeaba a Petronio. Y no fue sino más tarde cuando tuvo la fastidiosa ambición de
componer versos.
Conoció entonces a gladiadores bárbaros y charlatanes de feria, hombres de miradas
oblicuas que parecían echar el ojo a las legumbres y descolgaban pedazos de carne,
niños de cabellos rizados que paseaban a senadores, viejos parlanchines que discurrían
sobre los asuntos de la ciudad en las esquinas, lacayos lascivos y rameras advenedizas,
vendedores de frutas y patrones de albergues, poetas lamentables y sirvientas picaras,
sacerdotisas equívocas y soldados errantes. Fijaba en ellos su ojo bizco y captaba con
exactitud sus modales y sus intrigas. Siro lo llevaba a los baños de esclavos, a las celdas
de las prostitutas y a los reductos subterráneos donde los figurantes de circo se
ejercitaban con sus espadas de madera. A las puertas de la ciudad, entre las tumbas, le
confió las historias de los hombres que cambian de piel, que los negros, los sirios, los
taberneros y los soldados guardianes de las cruces de tortura se pasaba» de boca en
boca.
Alrededor de los treinta años, Petronio, ávido de esa libertad diversa, comenzó a
escribir la historia de esclavos errantes y disipados. Reconoció sus costumbres en medio
de las transformaciones del lujo; reconoció sus ideas y su lenguaje en medio de las
conversaciones elegantes de los festines. Solo ante su pergamino, apoyado en una mesa
olorosa de madera de cedro, dibujó con la punta de su cálamo las aventuras de un
populacho ignorado. A la luz de sus altas ventanas, bajo las pinturas de los artesones,
imaginó las antorchas humeantes de las hosterías y ridículos combates nocturnos,
molinetes de candelabros de madera, cerraduras forzadas a hachazos por esclavos de la justicia, camastros grasientos recorridos por chinches y recriminaciones de procuradores
de islote en medio de aglomeraciones de pobre gente vestida con cortinas desgarradas y trapos sucios.
Se dice que cuando acabó los dieciséis libros de su invención, mandó llamar a Siro
para leérselos, y que el esclavo reía y gritaba muy fuerte golpeando sus manos. En ese
momento maquinaron el proyecto de llevar a la práctica las aventuras compuestas por
Petronio. Tácito refiere mentirosamente que Petronio fue arbitro de la elegancia en la
corte de Nerón y que Tigelino, celoso, le hizo enviar la orden de muerte. Petronio no se
desvaneció delicadamente en una bañera de mármol, murmurando versitos lascivos.
Huyó con Siro y terminó su vida recorriendo los caminos.
Su apariencia le permitía disfrazarse con facilidad.
Siro y Petronio cargaron un poco cada uno el pequeño saco de cuero que contenía sus
enseres y sus denarios. Durmieron a la intemperie, junto a los túmulos de las cruces.
Vieron brillar tristemente en la noche las pequeñas lámparas de los monumentos
fúnebres.
Comieron pan agrio y aceitunas blandas. No se sabe si volaron. Fueron magos
ambulantes, charlatanes de campaña y compañeros de soldados vagabundos. Petronio
olvidó completamente el arte de escribir tan pronto como vivió la vida que había
imaginado. Tuvieron jóvenes amigos traidores a los que amaron, y que los abandonaron en las puertas de los municipios quitándoles hasta su último as. Se entregaron a toda
clase de desenfrenos con gladiadores evadidos. Fueron barberos y mozos de baños.
Durante varios meses vivieron de panes funerarios que sustraían de los sepulcros.
Petronio aterrorizaba a los viajeros con su ojo opaco y su negrura que parecía maliciosa.
Desapareció una noche. Siro pensó que lo encontraría en una celda roñosa donde habían
conocido a una ramera de cabellera enredada. Pero un carnicero ebrio le había hundido
una ancha hoja en el pescuezo, cuando yacían juntos, a campo raso, en las losas de una
sepultura abandonada.


martes, 11 de diciembre de 2018

LATIN I Contenidos del examen de Cultura

vocabulario de latín I

Los Derechos Humanos y los cosmopolitas

Si entendemos que los Derechos Humanos es algo que tenemos independientemente del lugar en el que nazcamos, significa que hemos transcendido la idea de nación-pueblo por la de mundo, que sentimos que nuestra comunidad no es nuestra nación sino todo el mundo.

Antes de que se formulase un principio jurídico, legal, existía la idea de pertenecer a una comunidad global.

a Diógenes le preguntaron ἐρωτηθεὶς πόθεν εἴη ¿de dónde eres? y respondió:

Para reírse y aprender algo de latín

miércoles, 24 de octubre de 2018

Latín I: tarea radiofónica para el 31 de octubre


TAREA  SOBRE UNA GRABACIÓN DE RADIO:

      FECHA DE ENTREGA: 31 de octubre (miércoles)

   hay que escuchar una pequeña producción de radio y:
 
 1)  -Realizar un resumen del contenido del mismo
 2) -Seleccionar lo que quieres enseñar a tus compañeros de lo que has aprendido al oir el programa
 3)  -Señalar 3 minutos de la grabación que destacas como los más valiosos, explicando el porqué


Aquí están los audios que le han tocado a cada uno:
https://docs.google.com/document/d/1GjyrYX7xgy6aKVpc6chgP-EdrKCpihcViBEnu9ki9Iw/edit?usp=sharing

Graffitis pompeyanos

lunes, 1 de octubre de 2018

Latín I Examen Primera Unidad


EXAMEN 2 semanas de latín

Preguntas del grupo de Daniel, Alejandro y jhundi

1-¿qué es el indoeuropeo?
2.-¿Hay manuscritos en indoeuropeo?
3-¿Que lenguas vienen del indoeuropeo? Nombra al menos 10.
4-¿El euskera viene del indoeuropeo?
5-¿Donde se extendió el indoeuropeo?


Alfabeto

1.-Explica las diferencias entre el alfabeto español y el latino
(qué letras tienen pronunciación distinta al español)
2.- prueba oral

Origen legendario de Roma

1.¿ quiénes son Rómulo y Remo? ¿quiénes eran sus padres?
2.¿quién era el abuelo de Rómulo y Remo?
3. ¿por qué la madre de Rómulo y Remo los tiró al rio?
4. ¿quién los cuidó?
5.¿quien fundó Roma? ¿qué tuvo de particular la fundación de la ciudad?



Lenguas que provienen del latín.

1-¿El portugués viene del latín?
2-Nombra países donde se hable francés (5 países)
3-¿Cómo se dice “buenos días” en catalán?
4-Nombra 7 lenguas que vengan del latín
5-Número de personas que hablen lenguas que provengan del latín.

Geografía

1.-¿es más correcto poner en el mapa el norte arriba o abajo?
2.-¿por qué normalmente el norte está arriba?
3.-dibuja Italia y señala los nombres de los mares que tiene a izquierda y derecha
4.-países actuales que limitan con Italia

lunes, 24 de septiembre de 2018

El maravilloso mundo de las lenguas y el indoeuropeo en medio

Lengua Xhosa y Clik

https://www.youtube.com/watch?v=1l8nAqUEzmI

https://www.youtube.com/watch?v=-GiMbHd5bqM

curiosidades lingüísticas

viernes, 25 de mayo de 2018

martes, 15 de mayo de 2018

latín I: próximas tareas /pruebas

16 de mayo: verbos ("amo" en presente, imperfecto y pretérito perfecto)

amo        amabam     amavi
amas       amabas     amavisti
amat       amabat     amavit
amamus     amabamus   amavimus
amatis     amabatis   amavistis
amant      amabant    amaverunt

17 de mayo:


18 de mayo: 2a oportunidad para el ejercicio de Historia Romana (no puntúa sobre 10 sino sobre 7,5)



22 mayo verbos (las 4 conjugaciones en presente, imperfecto y pretérito perfecto)